Sabado, 18 de Noviembre de 2017

Ramón Pérez Pesce: "Deberíamos tener en cuenta la historia de vida de la persona al momento de determinar la pena"

Uno de los integrantes del Tribunal Penal de Menores, Ramón Pérez Pesce, pasó por Vibra FM (100.3) donde compartió algunos de los conceptos que pueblan trabajo cotidiano, ya que no se considera ser un juez sino que trabaja de juez, labor a la que arribó tras estudiar abogacía. Para entender mejor lo que explica, hay que tener en cuenta que es un hombre que tras recibirse de abogado durante cuatro años no ejerció porque no estaba de acuerdo con ciertas ramas del Derecho, ya que le tocó embargar a una familia y ahí confirmó que eso no le gustaba. Mientras tanto trabajó de alambrador, cosechó y realizó muchas actividades que lo llevaron a conocer otros aspectos de la vida.

“Los jóvenes y niños son personas en formación, psiquiátricamente una persona está medianamente completa a los 25 años aproximadamente, hay muchos argumentos para no bajar la edad de punibilidad jurídicos, psicológicos y se han expedido en ese sentido la asociación argentina de psiquiatría. Está bien a los 16 algún grado de responsabilidad pero se pretende desde la convención que estatuye a los chicos sujetos de derecho también hacerlos sujetos penales y no es así, desde que nace un niño tiene derecho a que sus padres tengan trabajo, obra social, agua, cloacas, comida todos los días en su casa, tenga amor, y eso no lo convierte en sujeto de derecho penal”, explicó en relación a los menores que delinquen. “Igual tienen un régimen penal especial y las garantías están en la Constitución Nacional, por lo que yo digo que no soy garantista. Por ahí a la gente le quedan resabios de la época de procesos no democráticos y no quiere un juez sino que quiere un sheriff que actúe rápido, efectivo, confundido con los roles del Ejecutivo y los que debería tener un juez”.

Para Pérez Pesce “un juez solo tiene que determinar si existió un hecho delictivo, si fue cometido por tal o cual persona, en ese caso aplicar la pena en la menor medida posible porque lo más violento que puede hacer el Estado con una persona es meterlo a la cárcel. Es muy fácil decir lo metemos en la cárcel, y qué hacemos cuando  mandamos a alguien a la cárcel, de qué lo queremos privar. Siempre cuestionamos en el caso de los menores que el Estado no está presente, pero no es así en ningún lugar está más presente el Estado que en la cárcel: te dice cuándo te levantás, cuándo comés, cuándo tenés relaciones, está presente en todos los actos de tu vida. Sin embargo es el lugar donde te matan, te violan, te abusan, te venden droga”, afirmó. Y agregó: “tenemos que definir qué es lo que queremos hacer porque la gente sale de la cárcel. Hay medios y gente que se quejan de que los presos tienen celular, pero en principio de lo único que tenemos que privarlos es de su libertad ambulatoria, sino se convierten en muertos civiles y eso no termina bien. Hay una exigencia de una manda que es penal porque se ha cometido el delito pero hay otra manda Constitucional que es que las cárceles tienen que ser sanas y limpias para seguridad y no para castigo. Y hay una pretensión de que sea castigo, de que sufran y no se trata de eso, estas son discusiones que nos debemos hace tiempo como sociedad”.

“La historia de vida de la persona es algo que deberíamos tener en cuenta al momento de determina la pena. Es otra de las grandes deudas que tenemos,  porque los artículos 40 y 41 del Código Penal dicen que al momento de determinar la pena deberíamos tener en cuenta la educación, la edad, la historia familiar, los motivos que lo llevaron a delinquir, todo eso lo tomamos sólo con lo que dice el imputado en su indagatoria donde puede mentir, nos puede decir que estudio y no es así”, aseveró. Para él, esto debería ser tenido en cuenta siempre, porque no es lo mismo que una persona que recibió todo de su familia y del Estado –como por ejemplo la educación en escuelas y universidades públicas- cometa un delito, que otra que no tuvo la contención del Estado, que no conoció a su padre, que no sabe si ese día va a comer o no. “La penalidad no puede ser la misma, debería ser más grave para el que lo tuvo todo”, destacó.

En cuanto a las detenciones, señaló que la Constitución “prohíbe las penas y detenciones infamantes, se violentan principios de inocencia. El Poder Judicial no puede ponerse camisetas políticas, allí se confunde el rol y eso es violar disposiciones de orden procesal y penal que están fijadas por nuestra propia Corte, hay un desconocimiento de disposiciones de organismos internacionales”.

Lejos de dejarse llevar por las redes sociales, Pérez Pesce indicó que no las usa porque le parece “que es vivir la vida para los otros y de otros, la gente trata de ponerse unas plumas que no son suyas y derramar frustraciones, proyecciones me parece que hay que abrir puertas para adentro”. Señalado como un juez garantista por la gente, dejó de lado los estereotipos y rótulos y afirmó “no me guio por esas cosas, yo salgo a la calle y camino todos los días, porque a esas cosas faltan la expresión, la mirada a los ojos, la inflexión de la voz”.

“Vivimos en una sociedad que en lugar de mirarse a los ojos y hablar, se juzga por los signos externos, si tenés un rolex, un auto determinado. Porque la ropa es un aspecto, hace falta soltarse más el alma, la visión, percibir el dolor, lo que la gente siente, he conocido gente de camisa y corbata con esa apertura que es muy importante y gente despeinada muy lejos de esto, que se uniforma en eso externo pero en realidad sigue atado”, concluyó.

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