Sabado, 15 de Diciembre de 2018

Entrevista con Sofía Guterman a 24 años del atentado a la AMIA

“En 24 años  no hemos recibido ninguna respuesta"

 
El lunes 18 de julio de 1994 a las 9.53 la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) sufrió uno de los mayores ataques terroristas ocurridos en Argentina. Fue un atentado con un coche bomba que dejó un saldo de 85 personas muertas y más de 300 heridos. A 24 años de ese terrible suceso, Vibra FM (100.3) conversó con Sofía Guterman, mamá de Andrea una de las víctimas.
 

“Es una repetición cada 18 de julio de exigencia de Justicia y ejercicio de la memoria. Lamentablemente se hace repetitivo porque en 24 años no hemos recibido ninguna respuesta, entonces utilizamos la memoria como una forma de Justicia, aunque la memoria es impensable para que una cosa tan trágica no se olvide pero la Justicia tiene que surgir aparte”, dijo Sofía. “No se producen  novedades, seguimos con las mentiras, encubrimientos, los corruptos, todo esto genera mucha impunidad. A 24 años los familiares hicimos como un repaso mental de lo que fue nuestra lucha todos estos años y nos espantamos porque nos dimos cuenta que el año que viene se va a cumplir un cuarto de siglo y la Justicia no aparece”.

 

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Sofía señaló que “han pasado muchos presidentes, muchos gobiernos pero el problema es que no se mentalizan que es una cuestión de Estado y que esto nos pasó a todos. Si bien atentaron contra una institución judía podrían haberlo hecho en cualquier institución de la Argentina, en cualquier lugar. Fue una afrenta a la Argentina y nos tocó a todos los argentinos porque han muerto la misma cantidad de católicos que de judíos, murieron argentinos, algunos bolivianos, un chileno, porque aquel terrorista que mata lo hace sin pedir documento de identidad y cuando más gente mata mayor éxito tiene en su atentado”. Y agregó: “Los presidentes no lo reconocen como una cuestión de Estado, nosotros no nos vamos a arrodillar ante ningún político  porque no vamos a permitir que se negocien nuestros muertos, pero no corresponde que cada 18 de julio se vaya a invitar a los presidentes de turno y que ellos decidan si quieren venir, en general no vienen. Esto nos pasó a todos los argentinos y el presidente también pertenece a la sociedad argentina y como jefe de gobierno tiene que hacerse presente aunque no se lo invite”.

Luego Sofía recordó cómo era su hija, quien casualmente estaba en el edificio. “Andrea era maestra jardinera, trabajaba en un jardín de lo que era Obras Sanitarias de la Nación con jornada completa. Cuando se privatizó y pasó a ser Aguas Argentinas dejaron cesantes a todas las maestras que había porque traían otro cuerpo de docentes. Ella había conseguido otro trabajo como maestra jardinera pero era de media jornada y quería jornada completa porque representaba mayor remuneración. Ese día fue a anotarse a un jardín que era de jornada completa a cuatro cuadras de AMIA y yo le sugerí que pasara por la bolsa de trabajo de AMIA”, contó.

“Ese día me dijo ‘me voy a anotar, no sé si me voy a animar a entrar en la AMIA porque nunca entré o bien me voy a comprar regalos para mis amigas por el día del Amigo’. Cuando se hizo el mediodía y Andrea no había regresado y ella era muy puntual, nos dimos cuenta que había ingresado al edificio de la AMIA. Según el rastreo que hicimos en el jardín donde fue a anotarse nos dijeron que a los 20 minutos que ella se fue explotó la bomba, entonces hicimos el cálculo que recién había ingresado a AMIA cuando se produjo el atentado”, relató. “La estuvimos buscando siete días con sus noches hasta que encontramos su cuerpo, esta fue la primera parte de la pesadilla donde nos dimos cuenta que Andrea ya no estaba y afrontamos la realidad de un cachetazo terrible en el corazón que lo sentimos hasta hoy”, expresó.

En cuanto al tratamiento que le dio el gobierno al tema, Sofía comentó que “las cosas vinieron torcidas desde el principio. Los familiares no nos dimos cuenta porque estábamos mal, dopados. El día del atentado el presidente Carlos Menem le mandó un telegrama de pésame al presidente de Israel cuando tendría que haber sido a la inversa porque el atentado sucedió en Argentina, ya estaban invertidos los roles. Al principio el juez Galeano trabajó bien, teníamos una luz de esperanza, después se torció y empezó un laberinto de encubrimientos que siguen hasta hoy. Solo el fiscal Alberto Nisman logró descifrar la conexión internacional pero no la local”.

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Haciendo un paréntesis dijo que “no cabe ninguna duda que Nisman fue asesinado, lo conocíamos  muy bien, muchas veces discutíamos con él porque sus tiempos no eran los mismos que los nuestros, sabíamos que investigaba bien, que se había dedicado de lleno a su función, pero muchas veces había disparidad de opiniones, pero desde el primer momento supimos que no se había suicidado”. Y agregó que en “la parte internacional prácticamente lo dejó esclarecido, las denuncias que pensaba hacer se mantienen, todavía no mostraron todas las pruebas y cada vez que surge una novedad se dan cuenta que era algo investigado por el fiscal Nisman. No se va a poder avanzar más en lo internacional y creo que si estuviera el fiscal tampoco se hubiera avanzado porque Irán no va a entregar jamás a sus hombres. Por ejemplo el que era canciller de Relaciones Exteriores entonces, que está sindicado como quien ideó el atentado a la AMIA estuvo de visita y fue recibido en Rusia por Putin. El gobierno argentino pidió la extradición porque tenía pedido la extradición pero no la alerta roja de Interpol y si bien existe un contrato de extradición con Rusia el hombre volvió muy tranquilo a Irán. Ellos están en una torre de marfil seguros que no se los va a tocar”.

Sofía hace 24 años que da charlas en escuelas a jóvenes para crear una conciencia colectiva, para que aprendan a ponerse en el lugar del otro. “Trabajo por la memoria, trato de humanizar el número 85 sacarlo de un número de estadísticas y humanizarlo con rostros, con nombres, con sueños, para que sepan lo que pasó. Cada día digo voy a dejar este trabajo porque no conduce a nada porque la Justicia no llega, pero también cada día cuando me despierto por las mañanas me digo si tengo la oportunidad de vivir un día más tengo que hacer algo por las víctimas”, concluyó.