Roberto Parodi explica qué pasó en el ARA San Juan

En Vibra FM (100.3) dialogamos con Roberto Parodi, Oceanógrafo, quien dio un resumen sobre la teoría que existe hasta ahora, en un 85 por ciento, de lo que habría sucedido con el Submarino Ara San Juan. Este fue hallado el pasado 16 de noviembre, un día después de haber cumplido un año de su desaparición con 44 tripulantes a bordo, a 907 metros de profundidad en Comodoro Rivadavia.


“El submarino podía llegar a 495 metros. A más profundidad iba a depender de otras cosas. Suponemos que hubo un temporal muy fuerte con olas de ocho metros. El submarino tuvo una entrada de agua por una válvula. No fue normal, pero las válvulas fallan. Cuando el agua salada entra en las baterías se produce una emanación de hidrógeno. El submarino es como un ‘tubo toscano’ que se inclinaba de un lado hacia otro. Quizás aislaron uno de los dos cuartos de baterías, el de proa, para que no ocurriera un incendio. Pero con el barco moviéndose así, no se podía hacer nada. Imagínense una casa girando 45 grados para cada lado. Creemos que el capitán decide irse a un plano de tranquilidad, a unos 40 metros, para solucionar el problema. Antes de irse informa la avería, ‘me voy a ir a 40 metros, tengo velocidad reducida a 5 nudos’. Hasta ahora se supone que hubo una explosión letal, cuando tratan de desconectar las baterías, porque el submarino tiene una palanca para que se vaya a la superficie y nadie llegó a tirarla”, dijo el profesional.

-¿Esto tiene que ver con las condiciones en que estaba el Submarino?

-La entrada de agua podía pasar en cualquier momento. Hasta en un submarino en óptimas condiciones. El incendio de la batería, también. Ahora si estaba mejor o peor, lo van a decidir en la investigación. En pocos días será presentada por los peritos de la Naval.

Parodi siguió contando la teoría de lo que pudo haber sucedido. “Después de la explosión interna en el submarino, éste quedó sin control y empezó a descender. Desde una de las estaciones que están muy alejadas para ver si hay explosiones nucleares, escucharon una implosión. Sin embargo, estructuralmente, el submarino estaba bien al pasar los 500 metros. De allí en más se retorció el casco, es como si tomáramos una lata de gaseosa vacía, la presión fue tremenda. Bajó rápidamente y pegó en el fondo. Si no murieron en la primera implosión, pudo haber sido en la segunda, sostuvo.

Reconoce que, además, ha pasado un año de actividad biológica, que hace que lo que estaba ya no esté más. “La pregunta es: ¿Los vamos a rescatar? ¿para qué?”, dijo.

Si la investigación avanza en un noventa y cinco por ciento y se concluye que sí pasó de esa manera, el oceanógrafo se pregunta de nuevo “para qué los vamos a rescatar. En el fondo hay algo filosófico”, expresó. Comentó que será imprescindible trabajar con especialistas en tragedia para atender a los familiares y puedan iniciar un duelo real, porque el anterior fue un duelo con esperanza. Él sabe que es difícil ponerse en los zapatos de los familiares, pero dice que está demostrado que no hay sobrevivientes, y reiteró la pregunta “¿para qué lo vamos a sacar?”.