Raúl Besa, vocación por el tiempo

 El ingeniero Raúl Besa, conocido a través de los medios de comunicación por ser quien da el pronóstico del tiempo en el departamento, especialmente en épocas de tormentas de granizo, estuvo en “Hijos del Rigor”, en Vibra FM (100.3) para conversar sobre su actividad.


-¿Cómo nació su pasión por la meteorología?

-“Siempre hablo de la agrometeorología porque mi pasión entre varias cuando era chico fue el agro, la finca, el campo, la naturaleza. No crecí en un distrito pero siempre trabajé en los campos y fincas de mi padre y tíos, allí aprendí a podar, a regar. El amor a la naturaleza, a la biología y a la química me llevó a ser profesor de Física y Química también. Desde chico tuve la visión de ir a una escuela como es Iaccarini, tengo la camiseta de la escuela puesta, soy de la promoción 77 y  tenemos un grupo que todavía nos juntamos”.

-¿Escuchaba de chico en la radio a don Bernardo Razquin?

-“Siempre cuento una anécdota, mi familia tenía parientes en la ciudad de Mendoza, estaba en aquella época la ruta 40 vieja donde esos últimos kilómetros prácticamente desde Ugarteche o Agrelo había que transitar por la ruta que estaba bordeada de unos árboles hermosos, pero era angosta y con mucho tránsito por lo que se demoraba bastante en llegar. Recuerdo haber ido acostado en el asiento de atrás en el auto y haber escuchado en LV10 a don Bernardo Razquin. También escucharlo por LV4, él era un observador de la naturaleza que es lo que hace falta para practicar la agrometeorología”.

-La tecnología vino a modificar un montón de cosas, más allá del olfato…

-“Lo importante es juntar las dos cosas, lo que uno trae innato y el conocimiento del territorio. En mi caso gracias a eso he conocido mucha gente de campo, de fincas, inclusive de campos del secano por el recorrer el territorio, y eso ayuda mucho ahora con el proyecto Relámpago Cacti “Cazando tormentas en la frontera de la ciencia”, una iniciativa en cooperación con Estados Unidos, Brasil y Argentina y la participación de distintos organismos en ciencia y tecnología, que tiene como finalidad investigar y evaluar tormentas eléctricas de alta intensidad en la región centro del país, principalmente en las provincias de Córdoba y Mendoza. Esta iniciativa si bien traía sus meteorólogos el Servicio Meteorológico Nacional aporta todos sus profesionales que conocen el territorio y la situación. Hace falta estudiar, además de que haya tecnología y se puedan utilizar satélites, y ayuda a que los pronósticos es decir sus probabilidades sean más exactas”.

-¿Tiene presente un día récord de llamadas de teléfono preguntando por tormentas?

-“Hace varios años recibíamos los llamados en el radar, fue una tormenta importante fue el 4 de enero de 1991, que no solo fue una tormenta de granizo importante que pasó el borde por la ciudad de San Rafael, la mayor parte por Las Paredes. Fue una tormenta muy grande, que se desplazó desde el suroeste hacia el noreste y ese fue el último año que se hizo el combate de la lucha antigranizo con cohetes. Llovió alrededor de 60 milímetros en una hora, fue tremendo, el agua llegaba hasta la puerta de la camioneta, usábamos el teléfono y vhf en las camionetas y pudimos así ayudar a mucha gente que se había quedado empatanada”.

-Le tocó ser director de Contingencias, ¿hay posibilidades de luchar mano a mano con las tormentas de granizo?

-“Hablando particularmente del uso de aviones para siembra de reactivos, a nivel internacional la eficiencia del sistema está alrededor del 30% en los países que hacen investigación. Hay que tener en cuenta no sólo la importancia de la tormenta sino que hay muchas cosas operativas y de aviones que tienen que ver al respecto, y hablo de la tormenta del 13 de noviembre en General Alvear y en Jaime Prats por donde ingresó la tormenta, y es que fue de noche donde los aviones tienen una limitante y condicionamientos. Porque el avión trabaja en dos formas de sembrar nubes, en base (2.000 metros de altura) y en tope (alrededor de 6.000 o 7.000 metros de altura). Por cuestiones de seguridad de noche no puede trabajar en tope y en caso de nubes de una potencia importante, como terminó siendo esta tormenta, que llegó a casi 14.000 metros de altura, por lo que se trabaja al 50%. Mendoza es pionera en este sistema y tiene una eficiencia del 33%, por lo que debemos decir que el sistema de lucha activa, sumando el seguro agrícola y la protección pasiva con la malla antigranizo, el sistema es integral y comunitario. La pelea no deja de ser desigual con la naturaleza pero tiene una eficiencia importante”.

-¡Qué ironía que esta tierra sea tan privilegiada para obtener las mejores uvas del mundo sea tan impiadosa con las grandes tormentas de piedra y heladas! ¿Tiene algo que ver su geografía?

-“Cada región tiene sus accidentes climáticos graves. Si hablamos de la Pampa Húmeda encontramos con campos inundados que durante mucho tiempo no sirven, o lugares con sequía real, no crisis hídrica que es que tenemos menos agua. En el caso del centro oeste y oeste pegado a la cordillera tenemos condiciones para generar tormentas de granizos como es en los Alpes o en las Rocallosas, todas regiones que por su orografía (montañas, cordilleras) permite que se formen tormentas importantes. La zona desde Agua del Toro hasta El Sosneado y llegando a Malargüe encontramos un lugar ideal para que se formen tormentas, son lugares sin vegetación, suelos arenosos que en verano se calientan mucho y generan esa convección de ascenso de aire cálido y húmedo que es uno de los ingredientes de la formación de granizo”.

-¿Este año tendremos un verano con más lluvias?

-“Este es un año del Niño, en realidad estamos en una situación neutral a nivel global, pero hay una tendencia del 70 % de probabilidades que se convierta en un  Niño débil, para todos en forma general significa más cantidad de lluvia, más nubosidad que hace atemperar la diferencia entre mínima y máxima, es decir que no tenemos máximas muy altas ni mínimas muy bajas, o sea menos amplitud térmica, ello hace que las temperaturas absolutas, las máximas que se pueden presentar sean más bajas, es lo que esperamos para el resto de la primavera y verano”.

-¿Cómo se lleva con las app del clima de los teléfonos?

-“En la actividad técnica y científica sirven para confusión, para la gente común a veces también por las diferencias de los pronósticos entre páginas y app. Básicamente toman la información del aeropuerto más cercano, en nuestro caso el de san Rafael, son modelos informáticos que toman la información histórica. Yo lo hago por hobby pero a nivel científico uno puede acceder por Internet a radiosondeo, que da toda la información de la atmósfera hasta 12.000 metros de altura, que codifica y sube a la Organización  Meteorológica Mundial. Luego hay que decodificar esa información, saber qué significa cada número y después hacer la interpretación que solo lo hace una persona. Por todo esto el Servicio Meteorológico Nacional no avala las estaciones automáticas”.