Emilce Molina: “Ver la risa de un niño cuando recibe un juguete es lo mejor"

A Emilce Molina la conocen en todo Cuadro Nacional como la juguetera del pueblo. “Ahhh, la Emilce”, comentaban a Revista DIVERGENTE que estaba en camino para visitarla en su taller “Mini Molina” de Sarmiento al 2293. Es la única casa roja con rejas negras y que queda a cinco casas del barrio La Virgen del Lago.

 
Nos recibió con una sonrisa ancha y fuego entre sus manos. Cuando su esposo la ve con una máquina para trabajar la madera ni le habla. Sí, Emilce hace juguetes de madera y aunque se haya cortado los dedos dice: “Es posible que se instale el miedo, pero llega el coraje y este rápidamente se evapora y continúo mi labor”. Ella nunca se imaginó que agarraría máquinas como una mola o una circular. Empezó con muñequería en el 2011 y en 2014 la invitaron a un curso que hacía la Escuela Feliú de juguetería en madera. No tenía ni idea, pero necesitaba aprender a acoplar la madera a los muñecos. Después le fue gustando, era más rápido y se dedicó por completo a ella. Primero hizo bandejas, cajas de té, pero se percató de que no había juguetes. En todas las ferias vendían bandejas, cajas de té, lo que estaba haciendo. “Me voy al juguete, no hay nadie que los haga. Gracias a Dios, le pegué”, expresó.

Esa elección también tuvo que ver con que su mamá no tuvo posibilidades de comprar juguetes para ella y sus hermanas, pero ahora que puede hacerlos no para: Jueguitos de sillitas, cocinitas en todos los tamaños, con heladeras, caballitos savarines, valijitas con herramientas, trencitos, casitas de muñecas.

“Ver la risa de un niño cuando recibe un juguete es lo mejor. No me importa si en ese momento no tienen para pagarme, como vino un señor en estos días que de verdad no tenía para comprar un juguete para su hijo”, dijo. Comenta que también vienen personas que lo tienen todo y no saben qué regalarle a su hijo. “La señora me dijo esto está original. El martillo, las herramientas, la caja. Tiene de todo y no saber jugar con la tierra, el aire libre no lo disfruta. Creo que esto le llamará la atención”. A Emilce le sucede esto con sus hijos.  A pesar de que juegan con la Play o la Tablet, ella trata de inculcarles que no todo lo que es para jugar es tecnología.

Mini Molina

Donde funciona el taller “Mini Molina” fue la primera casa de Emilce. Allí vivió con su esposo y su niña, que ahora tiene 17 años de edad. Luego pudo construir la suya, agrandar su familia, y tener que sacar el taller de la casa nueva. Su mamá le dijo que lo colocara mientras en ese espacio.
Ella ha vivido en Cuadro Nacional, en La Nora, luego regresó otra vez a Cuadro Nacional, donde habita ininterrumpidamente por unos 22 años junto a sus hermanas y su mamá. Ha tenido la posibilidad de estudiar de nuevo, se anotó en la Escuela Merín para cursar carpintería y seguir perfeccionándose. Tiene 40 años. “Siempre piensan que es un hombre el que hace los juguetes. Se sorprenden y dicen: ‘Es raro que una mujer se dedique a la carpintería’”, dijo.  

Hace dos meses recibió un subsidio de 22 mil pesos para la compra de materiales y una engrapadora neumática. No pudo comprar la máquina de seis funciones porque la inflación se la comió y costaba casi que el triple. Pero a pesar de que no le alcanzó, compró herramientas que le faltaban. Emilce se adhirió a Génesis de la Municipalidad y allí presentó su proyecto. Además ha participado de todas las capacitaciones para mejorar su trabajo. Viajó a Mendoza Ciudad y allí le ayudaron para obtener el subsidio.

En su proceso creativo intervienen los gustos de su hija y lo que ve por internet. “Por ejemplo, nunca había hecho sillitas y fue un boom”, expresó. Este año también empezó a hacer cocinitas y ahora le piden, además, hasta heladeras de un metro. Esta juguetera también ha transitado el camino de las decepciones y las frustraciones, donde no le salen las cosas, hasta que logra “agarrarles la mano”. Antes con una cocinita se tardaba un día, ahora con más coraje en la mente y las manos, en medio día la termina. “Esto es mi cable a tierra. Cierro la puerta y puedo pasar todo el día. No tomo mate ni pongo música. Somos el silencio, las máquinas y yo”, expresó.

Estará en la plaza Francia en la feria de artesanos hasta el 5 de enero.