"No caí prisionero ni me rendí, la guerra continúa para mí"

El excombatiente de Malvinas, Jorge Altieri, recuperó el casco que le salvó la vida hace 37 años gracias a la generosidad de un empresario que permanece en el anonimato. Vibra FM (100.3) conversó con Altieri quien entre otras cosas destacó “no caí prisionero ni me rendí, la guerra continúa para mí, en forma de paz, diplomáticamente en reclamar todo lo que pertenece sobre las islas, y reclamar a los gobiernos de turno lo que nos pertenece a los veteranos de guerra y a los familiares de los muertos”.
Habla y su relato estremece, no solo la piel. Hacía un mes que estaba de baja del servicio militar cuando llegó la policía a su casa con el telegrama convocándolo nuevamente. “Recuerdo todo lo vivido, pertenecía al Regimiento 7 de La Plata, Compañía de Infantería B. Cuando llegó la policía a mi casa con el telegrama para que me presentara mi madre me quería esconder, porque ya había tenido otra experiencia con el canal de Beagle y también con su primer matrimonio que era un policía que lo murió en un acto de servicio. No quería dejarme ir, pero yo le decía prefiero ir, morir en Malvinas y no quedarme acá como un cobarde. Era la emoción de reencontrarme con todos los soldados con los que hice la colimba y sentir nuevamente el orgullo de ir a prestar servicio para defender nuestra Patria”.
“Soy un combatiente de Malvinas y estuve en Malvinas, los que estuvieron en el continente no combatieron”, explicó. “Soy un combatiente de Malvinas y lo demuestra bien claro el casco con la historia que tiene, que le pegaron las esquirlas de una bomba, y yo tuve pérdida de masa encefálica y pérdida del ojo izquierdo”, agregó.
“Fuimos hacia Malvinas, nos instalamos en el monte Longdon donde hubo violación al Tratado de Ginebra porque se fusilaron a soldados argentinos que se habían entregado prisioneros. El 11 de junio de 1982 a las 22.30 aproximadamente comenzó el combate en el monte Longdon contra el batallón de Paracaidistas 3 y tuvimos que cambiar de posición porque ya no aguantábamos más. Bajamos hasta que nos encontramos con una ametralladora y nos quedamos con esa gente. Apareció un sargento primero y preguntó quién sabía llegar al monte para liberar a los soldados que estaban prisioneros. Un soldado y yo nos ofrecimos de voluntarios para ir al frente. Avanzamos hasta que nos empezaron a tirar las bombas, una cayó cerca, las esquirlas mataron al sargento y a mí me produjeron las heridas en la cabeza que me dejó la hemiplejía de lado derecho de brazo y pierna. Mis compañeros me ayudaron a bajar del monte y me llevaron al pueblo a hacerme las curaciones, y mi casco quedó tirado, abandonado en las islas, hasta que cuando se firmó el cese de actividades, finalizó la guerra y un soldado inglés se lo llevó como recuerdo de guerra”, contó.
“Me mandaron el 14 de junio en el último avión Hércules que salió hacia el continente, por eso siempre digo que no caí prisionero ni me rendí, que la guerra continúa para mí, en forma de paz, diplomáticamente en reclamar todo lo que pertenece sobre las islas, y reclamar a los gobiernos de turno lo que nos pertenece a los veteranos de guerra y a los familiares de los muertos”, señaló.
Hace unos años Jorge se enteró que subastaban su casco en Inglaterra pero no pudo comprarlo. Ahora, fue puesto nuevamente en remate, pero el precio era demasiado alto para lograr pagarlo, 10.500 libras o sea más de 500.000 pesos. Pero un día recibió una llamada que lo sorprendió: “Me llamaron y me dijeron que habían comprado el casco y que iba a la Embajada de Argentina en Inglaterra para enviármelo después de los carnavales pasados, a principio de marzo. Después me llamaron para que fuera a Infobae, al estudio, y cuando estaba allí de repente entró un hombre y atrás una mujer con el casco en sus manos. Me paré y me puse a llorar, mi hijo se emocionó un montón también”. Y concluyó en relación a su casco: “Lo tengo en mi poder, lo llevo a todos lados, y dije que en un futuro voy a donarlo para que quede en un museo con la condición que cuando vaya a dar una charla pueda llevarlo y después lo devuelvo”.