Abrieron un merendero para 20 niños y llegaron casi 100

Merendero Cajoncito Amarillo Merendero Cajoncito Amarillo

 

Mayra Pavéz está a cargo junto con otras personas voluntarias del recientemente inaugurado “Cajoncito Amarillo”, es un merendero que funciona desde el miércoles pasado en calle Edison 1.047 en el Barrio Constitución y que busca ofrecerles una copa de leche a los niños humildes del lugar. Para enorme sorpresa abrieron con la idea de ayudar a 20 niños, y llegaron casi 100. Alimentarlos sin dudas será un enorme desafío.

La aparición de los merenderos siempre va de la mano de la necesidad de barrios y periferias, quienes deciden ponerse al mando de estos lugares son seres que en la mayoría de las veces han experimentado en carne propia: marginación, necesidad, desprotección, o simplemente tienen un corazón tan grande y una mirada que va mucho más allá de su propio pellejo.

El auto sostenimiento es el primer paso a la hora de aparecer en escena merenderos y comedores, pero, el número de asistente es tan grande que de pronto indefectiblemente se requiere de ayuda de gente que esté a cargo de áreas municipales o provinciales, que desde el estado logren contribuir, mínimamente con leche, pan, alimentos básicos.

“Me duele contar que no nos quedó otra que ir a pedir recursos para mantener en pie el merendero y Mariela Langa (a cargo del Área de Desarrollo Social del Municipio) nos trató muy mal” señaló con pesar. Mayra fue víctima de los retos de una mujer que está al frente de un área sensible, que más que nunca debe mostrarse con empatía y solidaridad para tratar con sus pares, los habitantes de esta ciudad que de forma voluntaria aportan su tiempo y amor para mejorar la calidad de vida de familias desprotegidas.  

“Me dijo que ella no tiene la obligación de ayudarnos, nos acusó que somos nosotros los que le creamos necesidades a las personas” relató con la voz quebrada. Pavéz abrió las puertas de su casa para lunes, miércoles y viernes convertirla en merendero, pese a que no tiene sillas, que cuenta con apenas dos mesones.

 Reconoció que lo que emprenden es gracias a las donaciones de la gente “siempre los que menos tienen son los que más dan”, dijo con una mezcla de sentimientos que iban del dolor, al enojo.

Los niños tienen hambre, están sin calzados “a nosotras nos tienen como ´las negras del Constitución´ pero somos quienes hacemos el trabajo por el cual a los funcionarios se les paga” remarcó a Info YA!

Entre muchísimos ejemplos de carencia Mayra confió a nuestro medio “fuimos a buscar unos niñitos, y su mamá los había acostado a las 19 horas porque no tenían para comer, hay hambre, hay necesidad, esto indigna”.

Pavéz con cada palabra que compartió con nuestro medio dejó claro la humillación que recibió, la marginación “nos hicieron sentir muy mal, por pobres, pero nosotras sabemos que tenemos un corazón que ellos no tienen”. El rol de la mujer es ser la voz de los que menos tienen, y el objetivo es: alimentar a los que tienen hambre.