Domingo, 15 de Septiembre de 2019

“La caída del consumo de carne no es un problema de precios sino de salarios”

 

En un reciente informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, en los primeros siete meses de 2019 se vendió casi un 11% menos de carne vacuna en el país con respecto al mismo período del año pasado.

Esta situación la atribuyen tanto a la caída del poder adquisitivo de la gente como a la competencia de las carnes de cerdo y de pollo y a cambios de los hábitos de consumo.

Miguel Schiariti, presidente de la Cámara, dijo a Vibra FM (100.3) que la caída del consumo de carne “no es un problema de precios sino de salarios”.

En ese sentido consideró que “la carne no está cara, porque haciendo una comparación, una docena de facturas vale lo mismo que un kilo de milanesa, por lo menos en Buenos Aires. Y un kilo de helado vale lo mismo que dos kilos de milanesas. Y una pizza es lo mismo”.

Aseguró que “la caída tiene que ver fundamentalmente con la pérdida de poder adquisitivo de los argentinos, y no sólo ha bajado el consumo de carne”, porque “si miramos las ventas de artículos de primera necesidad, vemos que la caída ha sido muy fuerte en todos los rubros”.

Además, “otro de los factores que hace que los argentinos comamos menos carne vacuna tiene que ver con un cambio de hábitos de consumo. A partir de que los sectores avícola y porcino comenzaron con una enorme revolución genética en la producción de cada una de esas especies, la productividad aumentó de manera muy significativa e hizo que se despegara el precio de la carne vacuna del precio de las otras carnes y se convirtieron en productos más baratos”.

Recordó que “30 años atrás el argentino consumía 90 kilos de carne vacuna (por año), 5 kilos de pollo y 4 o 5 kilos de cerdo en embutidos; no había consumo de cerdo, excepto las costillitas o algún lechón para fin de año”. Pero actualmente “comemos 52 kilos de carne vacuna, 46 kilos de pollo y 17 o 18 kilos de cerdo. Hoy se pueden comprar los mismos cortes vacunos en cerdo”.

Explicó que “el cerdo cambió su genética, hace 20 o 25 años atrás era mala palabra para cualquier médico por la cantidad de grasa y colesterol que tenía, hoy el cerdo es absolutamente magro. Ahora no hay ningún médico que aconseje no comer cerdo, a lo sumo puede decir que no coma carne por gota o cualquier otro problema de salud, pero no por colesterol”.

Respecto al vegetarianismo y veganismo en la caída del consumo de carne, Schiariti consideró que no tiene impacto, “porque no debe alcanzar al 3 o 4% de la población, tiene más publicidad que incidencia real”.