Jueves, 14 de Noviembre de 2019

Aseguran que la lucha antigranizo no causa sequía, sino que hace llover más

 

Casi todos los años se reflota el mito referido a que la siembra de nubes hace llover menos, algo que en ocasiones se han hecho eco productores ganaderos o agricultores de provincias vecinas.

Alejandro De la Torre, doctor en físico y coordinador del comité científico de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas (DACC), afirmó a Vibra FM (100.3) que “la lucha antigranizo no ejerce ningún tipo de conductas negativas con respecto a la lluvia, es justamente al revés, porque los procedimientos que se usan en el mundo para lograr incrementos de precipitaciones utilizan el mismo método que se usa para reducir las partículas de granizo, o sea para prevenir el daño generado por el granizo en superficie”.

Añadió que con la siembra de nubes se “podría esperar más lluvia de la que hubiera habido sino se hubiera hecho nada, pero jamás menos. Lo que se hace en el mundo para lograr que llueva un poco más es justamente sembrar esos núcleos que forman las pequeñas gotitas de nube y que se transforman en gotas de agua que por gravedad llegan al suelo”.

Básicamente, el granizo se forma a partir de gotitas de lluvias que aumentan de tamaño, se congelan y caen. Con la liberación de ioduro de plata sobre las nubes se busca que el vapor de agua al condensarse se adhiera a las partículas de ese elemento, se formen pequeñas gotitas de lluvia en gran cantidad y con esa dispersión de la humedad se evite la formación de granizo, o al menos que ese hielo no crezca a un tamaño que produzca daño.

De la Torre recordó el trabajo científico del doctor Tom De Felice, investigador en incremento de precipitación pluvial y nívea, en el que “se tomaron muchos casos en EEUU donde se probó que sembrando unas regiones controladas para incremento de precipitaciones no sólo les llovió más a los que estaban justo debajo de la zona en que se sembró nubes, sino que además se beneficiaron los vecinos donde no se habían sembrado. Esto echó por tierra el mito y es una evidencia experimental que está publicada en un artículo en la revista científica Atmospheric Research”.