Jaime García: "LA SEDUCCIÓN DEL CIELO EN PALABRAS"

Jaime García (61) es docente, escritor, matemático y astrónomo, actividades que comparte con su compañera de vida María José Mundet. Jaime comprendió que amar el cielo y explicarlo -para conocerlo- es un don maravilloso que practica desde sus tiempos de estudiante. Es responsable del Instituto Copérnico, autor de varios libros, entre ellos “Conociendo el Cielo Austral” que presentará en la Galería Unísono, este sábado desde las 21:00 junto a la exposición de la reconocida artista plástica Ana Kozel.

¿Cómo descubriste tu amor por las estrellas?

De muy pequeño, cuando tenía no más de 4 años, mi tío abuelo Vicente Otero, hacía las veces de mi abuelo materno me llevaba al parque y allí me enseñaba a contar y en los atardeceres de verano, me enseñaba a identificar y contar las Tres Marías y las Siete Cabritas, estrellas que él conocía del cielo de Galicia, donde había nacido y crecido. A los 8 nos mudamos a Córdoba muy cerca del Observatorio de la Universidad. A tal punto me fascinaba el cielo que me puse a armar mis propias agrupaciones de estrellas. Finalmente, mi padre me compró mi primer libro serio de astronomía en Tandil, cuando tenía 11 años. Al año siguiente me aproximé a la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía, en Buenos Aires y allí comencé a devorarme libros, a asistir a cursos, a construir un telescopio y a observar el cielo con más meticulosidad y rigor. Después me fui a la Universidad de La Plata a estudiarla formalmente.

¿Qué te trajo a San Rafael?

Sin duda, su cielo. Estando en Pasadena, en el Instituto Tecnológico California, en EEUU vi un planisferio de la Tierra con líneas que unían diferentes puntos con iguales niveles de insolación. Me llamó la atención que los puntos máximos coincidiesen con una zona en la parte sur de África y algún lugar al oeste de la Argentina, a la misma latitud de Buenos Aires y relativamente cercano a la cordillera. Cuando a mi regreso traje una fotocopia, lo compuse con un mapa político y pude determinar que se trataba de la zona de San Rafael. Ahí vine, hice un estudio del cielo con otros colegas del Instituto Copérnico y decidimos que éste sería el lugar para instalar nuestro Observatorio.

Vos relacionas en tus libros algo de matemática, astronomía, historias, ¿Por qué?

Bien. Como dije, mi tío Vicente me enseñó los primeros palotes de las dos cosas que marcarían profundamente mi vida: la matemática y la astronomía. El hecho de contar historias tiene más que ver con mi abuela paterna, una tremenda lectora (igual que mi viejo) y artista teatral, que siempre me contaba historias. Claro, en mi casa lo único que no faltaba eran los libros, porque muchas veces corrimos la coneja y, lo peor, ¡no conseguimos alcanzarla!

¿De qué se trata el libro que presentas en Unísono?

Conociendo el cielo Austral es un libro esencial para quien quiera comenzar a ver el cielo más allá de la simple contemplación. Es una obra que intenta satisfacer e incrementar la curiosidad cognitiva innata en los seres humanos. El cielo que hoy cubre nuestras noches es, prácticamente, el mismo que lo hizo con nuestros ancestros, allá por el año 35000 antes de nuestra era, cuando aún no sabíamos escribir para contarnos las cosas. Él es capaz de contarnos nuestra propia historia, ya que fue un testigo privilegiado de ella, a través de la genealogía de sus estrellas y de sus constelaciones y de sus propias historias. Desvendar esas historias es parte de lo que encontraremos en el libro, aunque no lo único. También hay una guía para quien desee hacerse de un instrumento que lo ayude en su recorrida por el cielo y una guía para disfrutar de las bellezas escondidas en la lejanía a la que, con un pequeño instrumento, es posible acceder.

¿Qué sentís al compartir esta presentación con la exposición de Ana Kozel?

Conocí la obra de Ana hace muchos años, en 1991, en oportunidad de la realización de la Asamblea de la Unión Astronómica Internacional en Buenos Aires. Ella embelleció con algunas de sus obras el fabuloso marco de un encuentro del que participamos miles de astrónomos de todo el mundo. Su hija vive muy cerca de mi casa en Rama Caída y a raíz de eso nos conocimos personalmente. Eso permitió que pudiéramos concretar algo tan poco común como es presentar un libro sobre el cielo amalgamado a una muestra de arte de alto nivel tematizada en el Universo, como es el de Ana Kozel, artista tan conocida y de renombre.

Ping Pong con Jaime García

Un lugar: Rama Caída

Un maestro: el Dr. Alejandro Feinstein.

El cielo: inspiración

Una estrella: Mira (la primera estrella variable descubierta)

Una constelación: Orión

El Universo: valoración de la humanidad

Un sonido: la música de Astor Piazzola

Una frase: Hagamos el amor, no la guerra - John Lennon

Un deseo: que se la paz y la igualdad se esparzan generosamente por todo el mundo.