Betiana Chirino: Blues y jazz con aroma de mujer

 

A veces, el simple ejercicio de cerrar los ojos y escuchar nos puede trasladar a otro tiempo y otro escenario. Eso suele suceder cuando Betiana Chirino (25) Bety Soul comienza a cantar. Integrante de Black Root Esencia, solista encantadora del difícil género del jazz y del soul nos regala su música los fines de semana en los bares de la ciudad.

¿Desde cuándo cantas?

Canto desde los 12 años, y acá en San Rafael hace 5 años.

¿Cuánto de aprendizaje y de estudio tiene tu carrera?

De aprendizaje todo. Para mí va de la mano con el estudio. Cada día los músicos con los que comparto escenario, en especial Cristian Rubio que es como mi mentor, me ayudan a crecer a nivel profesional y personal. La ética de trabajo se ve constantemente y las relaciones con los otros están a flor de piel detrás y en el escenario.

¿Qué sentís cuándo comienza a sonar tus melodías?

Siento una conexión inexplicable. Soy yo siendo Betiana al 110; a veces siento que tuve una vida pasada y fui una mujer blusera blusera!

El blue, el jazz tienen una impronta interpretativa tremenda. ¿Cómo lo logras?

Lo logro sintiendo lo que digo, lo que hago, de eso se trata para mí cantar, buscar tú esencia y de ahí tú camino en la música. El género es importante para mí, para encontrarte a vos mismo.

¿Te gusta componer? ¿Tocás algún instrumento?

Me gusta mucho escribir, de hecho tengo algún material. Digamos que la guitarra y yo somos amigas para ciertas cosas, pero no soy una música que toca la guitarra en los shows, solo en casa.

¿Cuál es tu estilo preferido?

Indudablemente no tengo uno, si me siento muy representada por los géneros que interpreto, Blues, Soul, pero escucho desde lo clásico a lo nuevo.

¿Por qué Bety Soul?

Muy simple, soy yo haciendo lo que soy, Bety haciendo Soul, que además lo hago con el alma, Soul en inglés significa alma. Ese es mi motor para seguir, mi alma soñadora...

¿Has grabado algún disco?

He grabado demos, siento, al igual que muchos artistas que aún me falta camino por recorrer para brindar un buen material musical al público.

Recorren diversos escenarios con Black Root Esencia ¿Cómo te reciben?

La gente me recibe muy bien, hay gente fascinada con la banda, con lo que hacemos, con la visual del show. En definitiva, uno se queda con eso, con la emoción de la gente, el show durante y el después suele ser tan efusivo como la misma puesta en escena. Cuando la gente te mira a los ojos y queda encantada por lo que escucharon, eso es señal de estar trabajando correctamente.

Culturalmente cómo ves la música en San Rafael….

La música en San Rafael es muy diversa y eso es lo fantástico que ofrece esta ciudad: poder incursionar en lo que desees y tener el valor de salir a hacerlo. A nivel cultural, hay mucha gente que no se encuentra inmersa en el mundo artístico, por lo cual la difusión es muy importante pero a veces escasea...Me gustaría que muchas cosas cambien y tener más apoyo local, ya que a veces se valora más a un músico que viene de afuera, haciendo cosas similares a los locales pero no se considera el apoyo a las bandas Sanrafaelinas. Eso es lo que hace grande a una cultura, confiar en el talento local, que de hecho doy fe que hay mucho!

¿Ha sido complicado para vos (como mujer) insertarte en medio?

No ha sido muy complicado, lo favorable de la situación es que no he notado diferencias por ser mujer, aunque sí, somos pocas en comparación con los hombres jaja.

¿Proyectos?

Incursionar en el Neo Soul. Componer, grabar mi propio material, básicamente recorrer la música en todos los aspectos posibles.

 

Ping Pong con Betiana Chirino

Un lugar: El Escenario.

Un maestro: Cristian Rubio.

Una canción: “Feeling Good” de Nina Simone.

Un sonido: El de la lluvia tocando la tierra, y el

aroma mucho más!.

Una palabra: Soul.

Una frase: “Si queres cambio verdadero camina distinto”.

Una imagen: Mi abuela cantando en la cocina.

El Blue: Protesta y libertad.

El jazz: Ruda delicadeza.

Un deseo: Que no se pierdan los valores personales, además de poder seguir haciendo mucha música… ¿eso cuenta cómo dos?.