Antonio Gallardo en el recuerdo: el canto de Cuyo jamás morirá

Don antonio en una clásica foto tomada en LV4 Radio San Rafael Don antonio en una clásica foto tomada en LV4 Radio San Rafael

 

Aún resuenan, como si hubiésemos entrado en el túnel del tiempo, viejas tonadas y fantasmales serenateros recorriendo el San Rafael antiguo, el linaje de sus calles de tierras y las ventanas abiertas a las estrellas, para que entren los duendes de guitarras y cantares. Deben andar por ahí cantando a dos voces una tonada Gerónimo Rosales, el Zurdo Cisterna, Cornejo, Alberto Tapia, el Negro Lisandro con sus hermanos Vicente y Antonio Pereyra, y aquel Antonio de Cuyo que fue la vertiente de los troveros lugareños. Don Antonio Gallardo nació el 26 de junio de 1922 en nuestra ciudad y se crió en el paisaje periférico de una pequeña colonia, con sus casas de fines del siglo XIX, de puertas enormes de doble hoja y grandes ventanales enrejados, con abuelos pioneros y ancianas llegadas de ultramar en la fecha fundacional, que todavía caminaban cansinamente hacia la parroquia a participar de la misa tempranera. Niño aún fue un amante de la música y volcó su preferencia hacia el bandoneón, un instrumento casi desconocido. Pero bastó oír tocar a su hermano Juan la guitarra para que mutara hacia las seis cuerdas y de ella se enamoró perdidamente.

Ya adolescente, comenzó a codearse con algunos músicos mayores de edad, lo que templó su espíritu cuyano, balbuceando su inclinación poética y musical en algunas canciones del devenir de la cuyania, que ya había arrancado con el andar de los padres de las tocadas, cuecas, valses y gatos como lo fueron don Hilario Cuadro, Buenaventura Luna y otros que nos dejaron lo mejor de su cancionero. Conocedor que en LV4, cuando funcionaba en la esquina histórica ya desaparecida de Francia y Bernardo de Irigoyen, para conformar las guitarras estables de la emisora, se presentó junto a los hermanos Lisandro y Vicente Pereyra y los tres rindieron el exigente examen. Los tres durante más de veinte años  acompañaron a las figuras del canto popular como Fernando Ochoa, Azucena Maizani, Chola Luna, Héctor Maure, Oscar Ferrari, Alberto Morán, Oscar Larroca, Cholo Aguirre, Julio Martel, Mercedes Sosa, Pedrito Rico, Antonio Tormo, Cuco Sánchez, Roberto Goyeneche y otros, en inolvidables eventos en el auditorio colmado de público. Algo que no se volvió a repetir en aquella emisora. Mientras tanto Gallardo seguía componiendo canciones cuyanas, integrando además conjuntos musicales locales como Los Tropicales, Caravana Jazz, o las Típicas de José Sánchez, de los Hermanos Cotela, La Yumba, Antonio Lomoro, los Hermanos Fernández, A Todo Tango con José Luis Michea, y en el folklore con Los Troveros del Sur, Los Caminantes, dúo Gallardo. Mayorga, Los Juglares de Cuyo, Los Caballeros Cantores y Los Gallardo, junto a su hijo Tony.

 

 

 

Contrajo matrimonio con doña Rosa Esther Torres con quien tuvo dos hijos Tony y Martina y desde hace muchos años se conserva la casita paterna de calle Chacabuco en el barrio Constitución, cuando se llamaba Pueblo Usina.

Todavía la barriada conserva su orgullosa imagen de los tiempos idos, con los últimos vestigios del barrio de Las Ranas, la casona de la Pista Linares y el Paseo de los Cuyanos en la plaza del barrio, donde en placas y evocaciones está cada uno de los cultores de nuestra música popular cuyana. Don Antonio Gallardo se fue el 8 de marzo del año 2000 y en su casita sus parientes conservan un pequeño museo con decenas de fotos que evocan al trovero. Y en un lugar especial la guitarra que lo acompañó toda su vida.