La Memoria del Alma: Acomodar las palabras

Por Susana Platero (suplatero@hotmail.com) Por Susana Platero (suplatero@hotmail.com)

 

Hay un axioma que dice que “somos dueños de lo que pensamos y esclavo de lo que decimos”, tal vez por eso es necesario acomodar las palabras que usamos para decir lo que nos pasa. A todos nos pasan cosas. Si estamos acá es porque vivimos y, en consecuencia, sabemos que existir es transitar la constante vorágine de instantes que nos permite reconocernos vivos. Vivir es explicarnos los momentos para entenderlos, para aprender, atesorarlos para recordar, señalarnos para crecer, indicarlos para no volver atrás. Vivir es sentir y las palabras nos ayudan en el trayecto.

Decir por decir. Hablar sin sentir. Expresar sin pensar. Las palabras son las mismas para definir el mundo pero cómo las sentimos es algo absolutamente personal. Nos molesta escuchar lo que nos dicen, sin importar la edad que tengamos, porque son esas palabras el espejo de lo que callamos. Hay intensiones para cada palabra y muchas veces no tiene que ver el significado sino la forma, el entorno, la intensión que le ponemos a cada una de ellas.

Acomodemos las palabras para que no duelan, para que no hieran, para que iluminen los días, para acompañar a la tristeza, incluso para manifestar el dolor más profundo. Usemos la palabra para agradecer que existen y sobre todo para no morir atragantados de silencios.