La memoria del alma: La mirada prestada

 

Miramos. Es la acción de nuestro cerebro para conectarnos con el exterior. De nosotros hacia afuera es siempre la mirada. Yo miro. Tú miras. Nosotros miramos. Ahora ver… ya es otra cosa.

Miramos desde el momento de nacer con los ojos que nos prestan las palabras para identificarnos. Somos bebe; mamá; papá; leche; Yo. Vos. Ellos.

La mirada prestada es la primera lección que aprendemos en la vida; de ahí en más, y vaya a saber por qué razón, decidimos que otros nos presten su mirada para armar nuestro paisaje. Vamos complicando o allanando los caminos con opiniones y conceptos -de otros- que llenan de hitos nuestras historias. Muchas son nuestras pero, últimamente, parece que los que demás miran por nosotros, y aunque no nos guste, aceptamos la verdad del concepto que ofrece la visión del otro en mi propia vida.

Nuestra historia está teñida por nuestras emociones, por lo que nos gusta o no de lo vemos; por lo que sentimos en el cuerpo y en el alma de lo que pasa afuera. Somos paz, o violencia, o miedo, o ternuras. Somos proyectos, sueños, realizaciones, comienzos. En ese lugar somos dueños de nuestra mirada, elegimos la perspectiva y la proyectamos.

Ser dueños de lo que vemos es una responsabilidad no sólo con la vida, sino con el compromiso fundamental de ser nosotros mismos. 

 

Susana Platero - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.