La Memoria del Alma: El hueco

 

Somos millones de dos: hombres y mujeres. Y así mismo, somos todos diferentes, únicos, irrepetibles.

Somos cada uno de nosotros seres maravillosamente potenciales en el rol que nos toca. La mujer, uno de los dos géneros de la humanidad, carga con la responsabilidad de dar la vida, de gestar hogares, de iluminar los sueños, de despertar milagros y de alejar fantasmas. Somos garantes de la parte cálida de la trascendencia.

Pero no podemos solas, aunque creamos que todas las fronteras son un nuevo desafío.

Las mujeres necesitamos de todos los Otros para reflejarnos, para aprender, para comprender que estamos haciendo las cosas bien, porque la esencia nos reclama la necesidad de ser contenidas.

Ser mujer es ser una constante vivencia de opuestos complementarios.

Somos, sentimos, amamos, padecemos, gozamos, vivimos en plenitud cuando cumplimos el mandato natural de los roles eternos.

Por eso es importante el “ni una menos”, porque el hueco que deja aquella que falta desgarradoramente, la que queda lastimada y herida, la olvidada, la dolida, la perdida son pedazos de todos, hombres y mujeres, que no podemos permitirnos perder nunca más.

 

Por Susana Platero - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.