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Miércoles, 08 Junio 2016 10:25

Elías Ortiz: ojos en un campo de refugiados

 

Elías Ortiz (28) es un joven fotógrafo sanrafaelino -estudió con Sergio Pantaley- y es padre de dos niños pequeños. Un día decidió hacer algo por los otros. Su corazón sentía que los refugiados que huían de Siria necesitaban un par de ojos que reflejara a través de la fotografía la realidad de su exilio. Desde Grecia, donde realiza trabajos de voluntarios en los campos de refugiados habló con InfoYa.

¿Cuándo decidiste que el servicio era tu misión en el mundo?

Siempre he sido sensible a las desgracias ajenas lo que me ha obligado moralmente a interceder siempre de alguna forma u otra con quien necesita una mano y, a medida que uno va creciendo, el compromiso se vuelve más grande.

¿Cómo fueron los contactos para llegar?

Luego de un año de investigar la situación y contactar muchas personas di con Ester Serra coordinadora de una ONG española llamada Dandelion con la que coincidíamos en la llegada a Grecia y me facilito desde alojamiento hasta la posibilidad de sumarme a un equipo de voluntarios que por cierto son personas maravillosas, la mayoría españoles.

¿Cómo estás allá? ¿Qué tarea cumplís?

Es una convergencia de varias cosas, las ganas de viajar a conocer otras culturas e incursionar en el mundo del fotoperiodismo encuadrado en el trabajo social. Este proyecto comenzó como un trabajo fotográfico sobre la situación de los refugiados de Oriente Medio pero termine siendo voluntario. Estuve trabajando en un proyecto hermoso llamado Baby Hamman donde se brindaba un espacio para que madres e hijos de hasta 12 años recuperaran el momento del baño, donde los aseaban, y les ponían ropita limpia. Una gran iniciativa que devuelve una de esas pequeñas cosas que esta gente ha perdido. Una tarea tan agotadora como gratificante que me dejo casi sin tiempo para encarar mi proyecto fotográfico. Hablo en tiempo pasado porque desde el desalojo de Idomeni las autoridades griegas destruyeron todas las infraestructuras de asistencia dejando sin posibilidad de trasladarlas a los nuevos campos donde reubicaron a los refugiados. En este momento, post desalojo de Idomeni, me encuentro colaborando con un proyecto llamado la “Mochila Solidaria” una propuesta de la ONG Dandelion en el que se reparten mochilas llenas de artículos para niños por los campos de refugiados del norte de Grecia.

¿Qué ves y cómo lo ves?

Veo mucha indiferencia del mundo en general ante esta crisis humanitaria, si bien me he quedado sorprendido por la incontable cantidad de voluntarios dejando cuerpo y alma por estas personas, son un porcentaje ínfimo de gente en comparación de la que debería estar socorriendo y gestionando soluciones para esta situación.

¿Qué sentís que podés hacer para atenuar el dolor?

Compartir momentos, juegos, charlas, un té, en fin hacerles saber que no están solos que hay gente desde el otro lado del mundo que se preocupa por ellos y que ven la injusticia a la que están siendo sometidos. Es admirable como luchan por no perder su dignidad cada recorrida por los campos sobran invitaciones a ingresar en sus tiendas de campaña y compartir lo poco que tengan. Estoy enamorado de la comunidad musulmana.

¿Vos cómo te sentís frente a esa realidad?

A pocos días de partir y ya con veinte días en Grecia estoy emocionalmente agotado. Suceden muchas cosas aquí cada día, constantes altibajos que desgastan muchísimo, toda persona que se encuentra en condición de refugiado acarrea con historias muy fuertes y observar las condiciones en la que viven es muy duro.

¿Podemos ayudar?

Estoy muy contento por apoyo de mucha gente de San Rafael que al saber de mi viaje comenzaron a buscar la forma de colaborar, de hecho es muy probable que podamos llevar en principio dos hermanos sirios para San Rafael.

¿Qué estás aprendiendo?

Básicamente a darle prioridad a las cosas que realmente importan, a disfrutar de las pequeñas cosas y lo mucho que ayuda a alguien hacerle saber que no está solo, compartir su pena.

¿Cómo sigue tu ruta de viaje?

En principio mi ruta de viaje era bastante extensa saltando de un lugar a otro, una vez en Idomeni Grecia ya no puede marcharme y aquí estaré hasta el día de mi regreso.

 

Ping Pong con Elías Ortiz

Un lugar: el taller del PANTA (Sergio Pantaley).

Una emoción: la pasión.

Una palabra: memoria.

Un sentimiento: tristeza.

Un aprendizaje: la vivencia personal.

Un valor: la dignidad.

Un gesto: compartir.

Una frase: “soy todo lo que recuerdo”.

Un deseo: igualdad.

Publicado en Cultura y Eventos